AP/ México no sólo dejó una grata imagen en el Clásico Mundial de Béisbol, sino que se convirtió nuevamente en el verdugo de Estados Unidos.
El equipo de Francisco Estrada, probablemente el mejor que haya armado México en su historia, se quedó con unas tremendas ganas de seguir con vida en el torneo, pero de todos modos se le recordará como el país que eliminó a sus dos vecinos de Norteamérica, primero a Canadá en la fase preliminar y luego a Estados Unidos en la segunda.
El “Paquín” Estrada puede darse por satisfecho, aunque que tenga que ver las semifinales y la final del Clásico por televisión.
“El sueño de México era llegar lo más lejos”, manifestó Estrada a la prensa después de la victoria sobre Estados Unidos 2-1 la noche del jueves, que eliminó a los anfitriones. Pero el equipo “lo dio todo en el terreno, nunca bajó la guardia y dejó una muy buena imagen de nuestro béisbol”, agregó.
México terminó empatado con Estados Unidos y Japón 1-2 detrás de Corea del Sur (3-0) en el Grupo 1. Corea se clasificó anticipadamente y la novena japonesa obtuvo el segundo boleto gracias a su mejor diferencia de carreras permitidas.
Los mexicanos, que arrancaron la parimera fase del torneo con una derrota por 2-0 precisamente ante los estadounidenses, se recuperaron para vencer contundentemente a los sudafricanos y a los canadienses y terminaron primeros en su zona.
A pesar de sus dos reveses ante Corea del Sur (2-1) y Japón (6-1) que dejaron a México sin posibilidades, la escuadra de Estrada salió el jueves a jugarle con todo a Estados Unidos, que presentó en la loma nada menos que al siete veces ganador del Cy Young en las mayores, el veterano Roger Clemens.
Pero ni con el “Cohete” Clemens, ni con una alineación integrada por gente como Ken Griffey Jr., Alex Rodríguez, Chipper Jones y Derek Jeter, entre otros, la selección de casa pudo sacar esa victoria que le hubiese asegurado el boleto a San Diego, California.
México, con el zurdo Oliver Pérez y siete relevos más que se combinaron para anular a los astros estadounidenses de las Grandes Ligas, terminó doblegando a sus vecinos y celebró el triunfo como si hubiese sido el mismo título.
Se trató del segundo revés importante que sufre Estados Unidos ante México en los últimos tres años. En el 2003, los estadounidenses fueron eliminados por los mexicanos en el torneo clasificatorio a los Juegos Olímpicos de Atenas del 2004, en Panamá.
México armó para el Clásico una selección con sus mejores jugadores de su campeonato profesional y sus más destacados peloteros en las Grandes Ligas.
Encabezado por el legendario lanzador Fernando Valenzuela como coach de pitcheo, el cuerpo de lanzadores de México, con Rodrigo López, Esteban Loaiza y Pérez como abridores, no les hizo las cosas nada fáciles a los bateadores.
Pero a México, al igual que a Estados Unidos, le falló el bateo en la segunda ronda. Estrada y su colega estadounidense Buck Martínez coincidieron en señalar que había que darle crédito al buen pitcheo. |