Clásico Mundial de béisbol
AP- Pero los organizadores del Clásico Mundial de béisbol se han encontrado con más dificultades de lo que habían previsto: complicaciones políticas, jugadores indecisos, y equipos poco cooperadores.

La primera edición del Clásico, un torneo con 16 selecciones de todos los continentes, trata de conciliar el añejo debate sobre cuál debe ser el barómetro del béisbol en el mundo.

Después de todo, el campeonato de las Grandes Ligas se denomina la Serie Mundial. Nunca han faltado las voces fuera de Estados Unidos que cuestionan lo grandioso de ese título, y el porqué arropar al mundo entero si se trata de un duelo de equipos de ciudades de un mismo país.

Hay mundiales de béisbol y cada cuatro años, desde 1992, los Juegos Olímpicos ofrecen un torneo. Pero nadie se cree que esos sean el medidor ideal de quién es el mejor del mundo.

Cuba se ha dado el gusto de barrer en los torneos a nivel amateur, salvo excepciones muy raras.

Esos torneos siempre coinciden con el fragor de la temporada en las mayores, haciendo imposible que las grandes luminarias profesionales estuviesen presente.

En el aire siempre ha estado la pregunta sobre qué pasaría si un Roger Clemens lanzara para Estados Unidos o Manny Ramírez encabezara la ofensiva de la República Dominicana.

¿Qué tal les iría a los cubanos midiendo fuerzas con profesionales, en lugar de arrollar a conjuntos improvisados a la carrera?¿Qué tal les iría sin tener que enfrentar a “potencias” de Africa o Europa, sitios donde el béisbol tiene escasa presencia?

Tal era la meta del Clásico, pero a tres meses de su inicio muchos de sus propósitos están en veremos.

Para comenzar, la asistencia de Cuba a la primera edición del torneo --del 3 al 20 de marzo en Estados Unidos, Puerto Rico y Japón-- pende de lo que decida hacer el gobierno de Estados Unidos ante una solicitud de las Grandes Ligas.

A los cubanos se les rechazó intervenir por el vigente embargo sobre la isla y su gobierno comunista, que impide cualquier lucro por el torneo.

La ausencia de Cuba amenaza con quitarle brillo al torneo y supone poner en tela de juicio su semblanza de “mundial”.

Los equipos tienen como plazo el 17 de enero para presentar sus primeras convocatorias de jugadores, lo que pone en aprietos a los organizadores.