Por Carlos Eddy Alemán Capestany de Virginia, EE.UU
El uso de las drogas en el deporte: La hipocresía del ser humano o Babe Ruth el ilegal.
El deportista de elite ante sus limitaciones físicas y mentales, siempre ha buscado formulas en un intento de superar con el mínimo esfuerzo sus posibilidades naturales. En la Grecia antigua, los deportistas se extraían el bazo o ingerían extractos de plantas en aras de mejorar sus actuaciones.
Por Platón conocemos que en Grecia ser deportista de alto rendimiento o profesional era pertenecer a un segmento de la población muy por encima del ciudadano común. En los grandes eventos por la victoria podían recibir pagos comparables a casi medio millón de dólares de hoy, además de ser premiados con casas, alimentos, exenciones de pago de impuestos y el muy importante de no unirse al ejército.
En el periodo romano, los gladiadores consumían toda suerte de hongos y preparados para poder redoblar sus destrezas, pues es sabido se jugaban la vida. También los caballos que corrían por el coliseo eran alimentados “especialmente” para potencial su velocidad.
Entre finales del siglo XIX y principios del XX se utilizaron entre los deportistas estimulantes que contenían alcohol y strychnine, heroína, cafeína y cocaína.
En la década del cincuenta, los soviéticos comenzaron a utilizar hormonas en sus atletas olímpicos y los norteamericanos ripostaron creando……¡¡¡Los ESTEROIDES!!! Muchos son ya los jugadores perjudicados por el fantasma del uso ilegal de drogas (esteroides). Algunos de ellos, comprobados bajo exámenes rigurosos, y otros señalados por la maledicencia de alguien.
Pero, ¿Nos hemos puesto a pensar que el uso de ESTEROIDES no fue ilegal hasta después del ano 2001, y que anteriormente a esta fecha sería muy difícil determinar si alguno o muchos de las grandes estrellas que hoy adornan las paredes de Copperstown (Hall de la Fama) consumieron sustancias que les ayudaran a mejorar su rendimiento?
¿Acaso el estigma del uso de esteroides es tal por el hecho de estar prohibido o por ser supuestamente raíz de una ostensible mejoría de capacidades individuales? Es perfectamente conocido que a principio de los sesenta se consumían más anfetaminas que gomas de mascar en los banquillos de muchos equipos de Grandes Ligas.
La efedrina y ciertos cocimientos de hierbas chinas se guardaban celosamente en las taquillas de grandes jugadores. El incremento de la testosterona que, es lo que se persigue, es demasiado evidente en los deportistas del bodybuilding (constructivismo o fisiculturismo) y aun así, el más famoso de estos colosos, es hoy Gobernador de California.
Está comprobado que el esteroide no es fuente de súper poderes. Muchos atletas lo han utilizado, no para conseguir más fuerza ni tacto al bate, sino para recuperarse prontamente de lesiones. Si José Canseco en un arranque de bajos sentimientos y resentimientos no hubiese abierto la “caja de Pandora” con sus tristes libros, las cosas no hubieran llegado tan lejos y algunos extraclases como Bonds y Palmeiro se hubiesen retirado con honores del deporte al que tanto dieron.
No estoy defendiendo el uso de drogas ni mucho menos, estoy diciendo que antes que a estas personas se les acusara de consumirlos y se les apartara del béisbol, muchos jugadores los utilizaban y los directivos de la MLB se hacían de la “vista gorda”. Es imposible, repito, saber quiénes o qué consumieron los peloteros de décadas anteriores para mejorar sus numeritos, pero les aseguro que no fueron santos.
El deporte de alto rendimiento está fuera del alcance de los simples mortales y para alcanzar el cielo o se nace súper hombre (y pocos son los elegidos) o se hace trampa (llamémoslo así). En cuanto a lo legal o ilegal: ¿Sabían que en los tiempos en que el gran Babe Ruth aterrorizaba a los lanzadores contrarios, la Ley Seca (prohibición del consumo de bebidas alcohólicas) imperaba en USA y el inmenso Babe Ruth bebía cervezas al por mayor.
Es cierto que Barry Bonds es un tipo con un carácter difícil, pero el Sultan Ruth no fue una hermanita de la caridad. Cuando la famosa venta de Ruth por los Rojos del Boston a los Yankees, la justificación de Harry Frazee, entonces dueño del Boston fue: Ruth is “one of the most selfish and inconsiderate athletes I have ever seen.” (Ruth es uno de los mas egoístas y desconsiderados atletas que he visto”). Así que las personalidades de Babe y Barry no son tan distantes.
Según The Baseball Hall of Shame’s Warped Record Book, escritos por Bruce Nash, Allan Zullo y Bob Smith, El Bambino (Babe Ruth) en cierta ocasión se inyectó extracto de testículos de carnero para estimular y mejorar sus actuaciones. En el año 1886 el ciclista Linton fue la primera víctima reconocida del abuso de sustancias, murió de una sobredosis de Trimethyl y fíjese bien en el año…¡¡1886!!
Ahí es donde estriba el peligro del doping o dopage.
Ningún premio, medalla, galardón, campeonato, anillo de Serie Mundial, etc, está por encima de la vida misma. El énfasis en la lucha contra las “sustancias” debe estar basado en ello. Pero no es justo juzgar a Bonds, Palmeiro, Sosa, etc, como los únicos criminales en esta historia. Todos somos culpables, desde el deportista, el entrenador, los coachs o managers, los dueños de equipos, el comisionado y la televisión, hasta nosotros.
Sí, el público, los que queremos ver batazos de 500 pies y rapidez de felino en los jugadores, brazos de hierro que lanzan a 100 millas por hora, y además admiramos anatomías dignas de un Sergio Oliva (Bodybuilder cubano, considerado el cuerpo
más perfecto de la historia).
O permitimos que estos jugadores marcados con la sospecha del uso de sustancias ocupen sus merecidos lugares en el Salón de la Fama o miraremos para otro lado ante tamaña injusticia. ¡¡O todos o nadie!!
Me dirijo a los deportistas o ex deportistas de este foro: ¿Quién de ustedes no se tomó aunque fuera una pastillita de nerobol?
Y al público en general: ¿Quién no ha engañado a su esposa, a su amigo, a su jefe, al policía ante un ticket?
Tramposos somos todos.
Que tire la primera piedra quien este libre de pecado, como dijo JESUCRISTO.
Amen.
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