Humorismo Deportivo del Beisbol
SI NO SABES DE BEISBOL APRENDE Y GOZATE ESTE ARTICULO  -  Muchas veces me pregunto que cuantos juegos necesitaría una persona para poder entender el bendito y magnifico béisbol. A menos que usted sea un fiel asiduo de este enredo norteamericano y se jacte de haber contado "bolas y strike" desde los tiempos de Matusalen (tal vez.
Matusalen jamás asistió a un parque) el béisbol y no deja de ser para muchos un verdadero crucigrama alrededor de una pequeña esfera blanca. Jamás entenderé porqué cambiar tanto la pelota y no jugar con la misma todo el partido (aunque sospecho que luego de ser santiguada una y otra vez con un baño de saliva por el lanzador, a ningún otro jugador le molestaría tan repetida idea).

En fin que una vez entra en juego la saturada pelota, lanzador en loma, receptor tras el plato y "umpire" en posición cantoríl, comienza esta amalgama deportiva para martirio de todos aquellos aspirantes a conocer algo sobre el deporte rey. Primer "Strike" para Goliat, "bola alta" para Danny Devitto, será acaso la zona de strike apta sólo para jugadores de estatura promedio o trátase no más que un asunto arbitrario del honbre que viste de luto detrás del plato.

Personalmente creo que el conteo de "bolas" y "strike" no es el único punto controvertible en el susodicho juego. Un amigo de la infancia me decía Edwin, el hallarle sentido y comprensión a este popular deporte me llevó a recurrir a los libros, no siendo mayor mi sorpresa el verme ahogado en un mar de estadísticas. Entre k's, RBI, AVG y otras hierbas salí disparado en busca de una solución más sencilla a tamaño problema.

Luego de innumerables intentos de asimilar esta notoria invención de los sobrinos del Tio Sam, logré acuñar en mi memoria una serie amorfa de términos beisbolisticos, tales como planchas, platos, "fouls" y otras jeringozas, que aunque poco aportasen a mi intelecto beisbolero, bien podrían en su momento hacerme pasar por el mejor de los entendidos en cualquier careo peloteril de callejón.
Recién entrenado mis nuevos conocimientos sobre béisbol, me dirigí con ligereza y no menos entusiasmo al estadio más cercano a disfrutar de mi primer juego de pelota, así como lo disfrutaría cualquier buen entendido en la materia. Para mi mayor verguenza me percaté que los entendidos (a juzgar por la masa ruenida allí) se contaban por miles (tal vez el único desentendido allí era yo y el anciano ciego que se encontraba en la primera fila). No paso mucho tiempo cuando se cantó "Play Ball". Entrando en juego la saltarina pelota, con el lanzador en la loma (siempre pensé que la loma se trataba de un gran camello semi sepultado), el receptor tras el plato y el árbitro en su ya acostumbrada posición cantoríl.

Al paso de dos "strike" y dos bolas cantadas cual si fuera una opera ejecutada por Pavarotti en su mejor día, el corpulento uniformado que blandía amenazante el madero conectó con rabia para las gradas, casualmente cerca de donde yo estaba. La pelota picó sobre la cabeza del anciano de la primera fila y vino a tener justamente sobre mi.

Aquella masa humana regresó a su estado primate y rindiendo homenaje a sus peludos antepasados se abalanzó sobre mí sin misericordia en pos de el circular artefacto. Pocas palabras pudiesen definir lo maltrecho que quedó mi fragíl humanidad ante la indiferencia de aquellos trogloditas. Con gran trabajo y muy poca ayuda logré incorporarme y luego de recoger mis lentes y encontrar mi zapato izquierdo me dirigí a mi aposento maldiciendo una vez más el béisbol.

Camino a casa me enteré que el fatídico cuadrangular decidió la serie (vaya lo valioso de la codiciada esfera), poco me importaba en comparación a lo que sucedía con mi quebrada osamenta. Ya dentro de la seguridad de mi hogar mi triturado cuerpo fue a dar con urgencia contra la blandura de mi confortable colchón, y más grande fue mi sorpresa al encontrar en mi bolsillo izquierdo la blanca y saturada pelotita. De más esta expresar que quedé patidifuso, y que al momento de intentar articular palabra ante tan preciado hallazgo, solo pude gritar a viva voz: "ARRIBA EL BEISBOLLLLL".

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO