Desde la butaca del Dr. Tomas Alonso Lopez Rios de Hermosillo, Mexico
“EL QUE SE ENOJA PIERDE” El molestarse ante un suceso que no nos agrada
es algo normal, sin excepción todos en algún momento nos hemos enojado,
ya sea con otras personas o con nosotros mismos, sin embargo hay gente
que es conocida por corajudos, generalmente se dice: “Fulanito es de
carácter fuerte, hay que tratarlo con pincitas”.
No estoy de acuerdo con este concepto, creo que la gente que no puede
controlar sus emociones y sus impulsos y que caen en actitudes negativas
y ofensivas más bien son personas de carácter débil. Una cosa es tener
los “tamaños” bien puestos y otra muy distinta es hacer rabietas.
El Béisbol no está al margen, en muchas ocasiones hemos visto a
jugadores aventando su guante, quebrando bates o discutir acaloradamente
con los hombres de negro, incluso hay quienes en un momento de
frustración han golpeado alguna pared u otro artefacto que les ha
llegado ha producir lesiones, esto podríamos considerarlo como parte del
juego, sin embargo varios peloteros y manejadores son recordados o
conocidos por su mal carácter o la facilidad con la que explotaban como
barril de pólvora.
Quien no recuerda a Billy Martin y Lou Piniella discutiendo
amenazantemente con los ampayers, gritando toda clase de improperios,
tirando la gorra, pateando bases y negándose a salir del terreno. Martin
llego hasta los golpes con algunos de sus jugadores entre ellos Reggie
Jackson y sus diferencias con el “Boss” Steinbrenner son un clásico en
la “Gran Manzana”.
Ty Cobb es uno de los más grandes peloteros de todos los tiempos, a la
par de la grandeza de sus impresionantes números estaba su mal carácter
que lo llevo a tener muchos problemas con rivales, compañeros, managers,
prensa y afición. Para Cobb el temperamento fue determinante ya que su
ferocidad se reflejaba dentro del terreno de juego al practicar un
Béisbol con mucha intensidad y sin dar concesión al rival.
Es común que el pelotero se moleste y reaccione de forma hasta violenta ante alguna provocación, las alegatas con los “ampayitas” se pueden poner muy “sabrosas” y cuando se vacían las bancas rara vez se hacen daño, es más que nada alboroto y muchos “sabanazos” lanzados al aire.
Es comprensible que ante la excitación que produce el juego la sangre se caliente y se den este tipo de encontronazos.
Pero existen otros peloteros que su explosividad los lleva a perder la cordura y terminan realizando actos ridículos y que en nada benefician ni a ellos ni a su equipo.
Estos jugadores “problemáticos” son conocidos por sus desplantes y berrinches, una vez que se les baja el coraje andan como mansos corderitos disculpándose con medio mundo y pidiendo otra oportunidad.
Recordamos a Albert Belle como un tremendo jugador pero al que sus arranques de ira le impidieron ser uno de los grandes; en su colección de incidentes destacan: alegar todo lo que no le parecía, peleas con rivales, fanáticos y compañeros, destrozos en hoteles, restaurantes, dugout y club house. Todos estos sucesos empañaron las explosivas temporadas que vivió con los Indios de Cleveland en los 90’s.
En el reciente hemos visto como un tipo como Milton Bradley con todas las herramientas para triunfar en el mejor Béisbol del mundo simplemente ha andado “penando” de un equipo a otro sin poder establecerse debido a su mal carácter.
Pero si de corajudos hablamos el que se lleva los honores es el pitcher venezolano Carlos Zambrano que una y otra vez ha demostrado que no es capaz de controlarse y cual olla express estalla ante la presión de su entorno.
Pleitos con sus compañeros, comentarios ofensivos hacia su equipo, vociferar en el dugout, amenazas de retiro y una serie de eventos desafortunados lo han acompañado en los últimos años, para no perder vigencia se acaba de aventar un “berrinche monumental” cuando al ser masacrado por Atlanta con 5 jonrones intento desquitarse con Chipper Jones al pasarle dos rectas groseras muy cerca lo que provoco expulsión automática, haciendo gala de su apodo el “Toro”(nada que ver con el original) salió “bufando”, se metió al club house, vacio su locker y dijo: “Ya no más con este equipo” y sin medir consecuencias abandono al equipo que le paga 18 millones de dólares al año.
Los Cachorros hartos de sus desplantes lo pusieron en la “congeladora” y estará un mes ausente y sin goce de sueldo, al pegarle donde más duele(el bolsillo), Zambrano trato de buscar apoyo del sindicato de peloteros pero la respuesta fue negativa.
Ante esta situación el “angelito” pidió perdón y prometió portarse bien… no sé donde había ya escuchado eso.
Chicago le ha tenido bastante paciencia a este lanzador al que sé llego a considerar uno de los mejores, sin embargo su desempeño no ha sido él esperado y las distracciones que genera son nocivas para él club; de por si los Cachorros andan “arrastrando la cobija” a pesar de gastar dinero a manos llenas, así que estos “papelones” no ayudan para nada.
Es tiempo de un escarmiento Carlos Zambrano se puso de “pechito” y es hora de que afronte las consecuencias de sus actos. Es muy probable que necesite ayuda psicológica para aliviar sus arranques de furia, pero mientras se le siga dando por su lado nunca encontrara solución a sus problemas existenciales.
Que tengan un excelente día. Hermosillo, Sonora 19 agosto 2011.
|