El Efecto de Mark McGwire Big Mac
Por el Dr. Tomas Alonso Lopez Rios - “LUCEN DIFERENTES PERO…”

“EL EFECTO BIG MAC”
Es un hecho, la carrera del temerario aporreador Mark McGwire siempre estará ligada al uso de sustancias para mejorar el rendimiento, al momento de su retiro en el 2001, era el 5to mejor cañonero de la historia con 583 palos de vuelta entera y se erigió como el hombre que rompió el record de Roger Maris de 61 jonrones haciéndolo pedazos al conectar 70 para la calle en 1998.

Luego de salir a la luz publica y de prohibirle el uso de la Nandrolona un medicamento que lo ayudaba con los intensos dolores en su espalda baja, McGwire no pudo más y se retiro a los 37 años. Después se sabría que no solo utilizo esta droga, si no que la ingesta de Androstenediona mejor conocida como “Andro” lo convirtió en una mole que parecía tener musculo sobre musculo. También acepto el uso de Hormona del crecimiento humano.

En su defensa aseguro que utilizo estos “remedios” sin saber que eran anabólicos y los tomaba para mitigar el dolor y poder aguantar los 162 juegos del exhaustivo rol regular. Lo hizo solo en algunas temporadas y después de la pausa del juego de estrellas.

Algo que cualquier persona que ha jugado o conoce un poco de Béisbol no puede negar es que no solo hace falta fuerza para sacar la bola del parque, hay que tener talento, técnica y saber conectar en el momento y al pitcheo preciso.

Entrar en la polémica de que tantos jonrones fueron bajo los efectos de los esteroides es meterse en un laberinto sin salida.

Independientemente de la “ayuda” que pudo recibir de estas sustancias, el “Big Mac” fue un bateador espectacular, estudioso del rival y muy disciplinado en el plato.

Desde su llegada a la Gran Carpa dio muestras de su tremendo “Power” al imponer un record para un novato de 49 estacazos en 1987 con los Atléticos de Oakland.
Bajo el mando de Tonny LaRussa llegó a tres series mundiales consecutivas del ’88 al ’90, ganando la del ’89 contra San Francisco.

En 1997 cambio de aires y se enfundo en la franela de los Cardenales y nuevamente se puso a las órdenes de LaRussa, lo que sucedió después es historia conocida.

Después de que “exploto la bomba” el mundo del Béisbol le dio la espalda y sus impresionantes logros fueron puestos en tela de juicio, en cinco ocasiones que ha aparecido en las boletas para ser electo al salón de la fama, los votos a su favor son mínimos y su entrada al recinto de los inmortales luce muy complicada, en su primer año recibió el 23.5 % muy lejos del 75% mínimo requerido para ser inducido, el porcentaje va bajando, este 2011 consiguió solo el 19.8%.

No cabe duda el ex primera base está pagando las consecuencias de sus actos, en otras circunstancias desde su primer año hubiese pasado a la posteridad con un lugar en Cooperstown sin “tocar baranda”.

Luego de permanecer al margen de su mayor pasión por casi 10 años, fue requerido nuevamente por Tony LaRussa para que se hiciera cargo de los bateadores de San Luis.

En su segundo año como coach de bateo, el equipo tuvo un cambio importante, en la mayoría de los toleteros el “Efecto Big Mac” se dejo sentir.

Lance Berkman tuvo un repunte que lo llevo a ganar el premio del retorno del año, Yadier Molina vivió su mejor campaña con el madero(.305 con 14 jonrones y 65 remolques), David Freese, Allen Craig y Jon Jay mejoraron mucho su ofensiva, Rafael Furcal llego procedente de los Dodgers y mejoro bastante(En los Ángeles contabilizo .197 con un jonrón y 12 producidas, a San Luis llego el 1 de agosto y bateo .255 con 7 jonrones y 17 impulsadas).

Porcentaje de bateo, de embasarse, carreras anotadas, slugging y total de bases fueron algunos departamentos que Cardenales encabezo esta temporada, el año pasado en esos mismos rublos quedaron: segundos, quintos, sextos, octavos y séptimos, en bases por bolas recibidas también mejoraron al ser los terceros más pacientes mientras que la pasada fueron sextos.

La mejoría es de llamar la atención ¿Será obra de la casualidad? De los esteroides? No lo creo, la mano de este temible ex “tumbabardas” se dejo sentir en el line up y los resultados están a la vista.

Al caer el out 27 y alzarse los Cardenales con su onceavo título, las cámaras de televisión lo captaron sereno y tranquilo, todos los reflectores apuntaban hacia LaRussa que consiguió su tercer anillo de campeón, sin embargo el merito de McGwire es notorio al lograr que este equipo no solo dependiera del bate de Albert Pujols, el dominicano estuvo sometido a mucha presión por su último año de contrato y se vio disminuido por la lesión que lo margino casi un mes de acción, al final de temporada termino con sus números más bajos en porcentaje e impulsadas, pese a esto la ofensiva de los Cardenales nunca dejo de carburar.

La obtención de este campeonato es un logro muy importante en la carrera de McGwire como coach, él busca limpiar su nombre y mostrar que tiene mucho que enseñar a sus pupilos.

Para su mala fortuna fue uno de tantos que cayó bajo el embrujo de esas sustancias y al tener varios de sus mejores años en esos tiempos sus logros son altamente cuestionados al igual que los de otros grandes que también aceptaron que utilizaron esteroides; A qué viene esto último, a algo muy sencillo, existe una lista extensa de peloteros de “medio pelo” que utilizaron estos medicamentos y no les sirvieron de nada, pero de esos ni quien se acuerde.

Que tengan un excelente día. Hermosillo, Sonora 31 de octubre del 2011.

 

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