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Por Edwin Kako Vazquez - El Estadio Isidoro Cholo García de Mayagüez, Puerto Rico, albergó a los Indios de nuestra pelota profesional desde el 1949. Cada rincón, cada asiento, fue testigo mudo de muchas anécdotas y acontecimientos que se escenificaron en ese Estadio. Ya próximo a completar su demolición, viene a la memoria, muchos recuerdos de miles de fanáticos y jugadores que en un momento dado fueron parte de la historia de esta antigua, pero no menos acogedora estructura deportiva. El terreno de juego soportó las inclemencias del tiempo, los golpes recibidos por cada bola bateada, el peso de los jugadores cada vez que recorrían las bases o los bosques en busca de una espectacular atrapada, o mejor aún, cada vez que se ganaba un campeonato eran miles los fanáticos que se tiraban al terreno de juego para disfrutar el significado del mismo. El equipo de los Indios de Mayagüez tiene 14 campeonatos en su haber como franquicia, habiendo desfilado por ese equipo grandes luminarias del Circo Grande.
La noticia de que el Estadio sería demolido después de 57 años, para dar paso al modernismo, con la creación de una nueva estructura, creó una mezcla de sentimientos encontrados. Unos, la nostalgia, otros se alegraron por que al fin tendrían un estadio moderno, pero en fin, hubo reacciones de todas clases. Para el 2010, se celebrarán los Juegos Centroamericanos en Mayagüez, Puerto Rico, y el nuevo Estadio que será construído deberá cumplir con las especificaciones necesarias para la celebración de un magno evento como este. Significa, además, un futuro incierto para los Indios en estas próximas temporadas y dónde celebrarán sus partidos como equipo local, o si por el contrario recesarán en su participación en la Liga tal y como se ha rumorado. El último juego celebrado en el estadio fue en la pasada temporada 2006, cuando los Indios fueron eliminados por los Gigantes de Carolina, en la serie semifinal, quienes posteriormente se proclamaron campeones de Puerto Rico y sub-campeones de la Serie del Caribe. Fuimos testigo de lágrimas derramadas de parte de jugadores, narradores y comentaristas que año tras año nos trajeron las incidencias de cada partido como si lo estuviésemos presenciando desde las gradas. No fue tanto el sentimiento por la eliminación sino por que fue el último juego escenificado en ese Estadio. |