|
Por Angel Torres - La temporada de 1947 fue inolvidable por varias razones para el béisbol de Grandes Ligas y una de ellas es porque marcó el debut de Jackie Robinson. Otra es que el domingo 8 de junio, se celebró uno de los juegos más recordados en los anales del deporte de las bolas y los strikes, que tuvo como escenario el vetusto Comiskey Park de Chicago, donde los Senadores de Washington y los Medias Blancas, empataron el récord para el juego diurno más largo en finalizar con anotación de 1-0, en la historia de la Liga Americana. Incidentalmente, la marca fue establecida 29 años antes por los mismos equipos, con la diferencia que el primero fue celebrado en el Griffith Stadium de Washington, el 15 de mayo de 1918. Los capitalinos salieron por la puerta ancha en ambas ocasiones. En la Liga Nacional, los Gigantes de Nueva York habían igualado la hazaña frente a los Cardenales de San Luis, en julio 2 de 1933 en el Polo Grounds.
Debe aclararse, que los partidos nocturnos más largos que terminaron con la mínima anotación de 1-0, duraron 24 y 20 entradas en la Liga Nacional y Americana respectivamente. En el encuentro de 1947, que resultó ser el primero de una doble cartelera, en un día dedicado al torpedero, Luke Appling de los Chisox, el receptor Al Evans disparó un triple y anotó con elevado de sacrificio de Sherry Robertson en el decimoctavo episodio, proporcionándole la victoria al relevista Early Wynn. En realidad el triunfo lo merecía el abridor de los Nacionales, Walt Masterson, que había lanzado magistralmente las primeras 16 entradas del desafío, en un duelo de serpentineros fuera del alcance de la pelota que se juega hoy en día en las Ligas Mayores, contra Frank Papish, que se mantuvo casi a la par con Masterson, tirando ceros durante 13 capítulos.
Lo doloroso fue que Masterson a pesar de la gran labor lograda, no pudo conquistar la victoria, aunque si la gloria por la histórica labor realizada. En esos 16 innings, el derecho de la bola de humo, no permitió anotaciones, solamente seis sencillos, siete ponches y seis bases por bolas, siendo dos de ellas intencionales. A pesar de su gran actuación en ese domingo inolvidable, su récord en las Grandes Ligas fue de 78-100, con un promedio de 4.15 en efectividad, el producto de actuar en 10 de sus 14 temporadas, con los sotaneros Senadores de Washington, primeros en la guerra, primeros en la paz, pero últimos en la Liga Americana.
Cuando se encontraba en el apogeo de su carrera en 1943, se fue a cumplir con su deber como ciudadano en la Segunda Guerra Mundial, vistiendo el uniforme de la Marina de los Estados Unidos. Tras cumplir sus misiones de combarte a bordo de un submarino, regresó al béisbol en septiembre de 1945, participando posteriormente en los Juegos de Estrellas de 1947 en el Wrigley Field de Chicago y 1948 en el Sportsman’s Park de San Luis, siendo el lanzador abridor por el más joven de los circuitos en el segundo de ellos. La Liga Americana ganó ambos encuentros 2-1 y 5-2 respectivamente.
La triste noticia es que Walter Edward Masterson III, que nació el martes 22 de junio de 1920 en Filadelfia, Pennsylvania, falleció de una embolia a los 87 años de edad, el pasado sábado 5 de abril de 2008, en el Duke University Hospital de Durham, Carolina del Norte. Masterson de 6-2 de estatura y 189 libras de peso, debutó en las Ligas Mayores con los Senadores en mayo 8 de 1939 y se mantuvo con ellos, hasta que fue cambiado en junio de 1949, a los Medias Rojas de Boston, para quienes trabajó por tres años. En 1952 regresó con los Nacionales hasta 1953, donde compartió labores monticulares en distintas partes de esas campañas con los cubanos Conrado Marrero, Julio “Jiquí” Moreno, Sandalio “Potrerillo” Consuegra, Raúl “Salivita” Sánchez y Mike Fornieles. Tras dos años de ausencia en 1954 y 1955, finalizó su carrera con los Tigres de Detroit, el 24 de septiembre de 1956.
Entre sus hazañas más recordadas, se encuentra el haber ponchado en cinco ocasiones seguidas en 1951, al entonces novato, Mickey Mantle, de los Yanquis de Nueva York, el haber propinado 15 lechadas y salvado 20 partidos en sus misiones de relevista.
|