Johnny Damon de los Yanquis
Con Johnny Damon como jardinero central, los Yanquis, contarán con una pieza que había echado de menos por media década: un primer bate con todas las letras.


El último había sido Chuck Knoblauch, chispa ofensiva de una época en la que los Yanquis ganaron la Serie Mundial en tres temporadas consecutivas y se proclamaron campeones de la Liga Americana en otras cuatro.

La decisión de Damon de irse de Boston, al aceptar la noche del martes una oferta de cuatro años y 52 millones de dólares, permite a los Yanquis cubrir la necesidad más apremiante que tenían para el 2006: encontrarle un sucesor a Bernie Williams en el bosque central.

Los detalles del acuerdo seguían bajo negociación y Damon tenía que someterse a unos exámenes médicos, informó a la AP una fuente del beisbol y que pidió no ser identificada. Los exámenes podrían realizarse tan pronto como hoy, por lo que el fichaje podría completarse esta misma semana.

La mudanza del Fenway Park al Yankee Stadium significará un notable cambio para Damon, conocido por su pelo largo y tupida barba. El jugador era de los favoritos por la afición de los Medias Rojas por su entrega en el terreno y su manera casual.

Pero en Nueva York deberá pasar por la silla de un barbero, ya que el dueño de los Yanquis George Steinbrenner ha prohibido andar de pelo largo.

“Es triste despedirme de algunos de los mejores fanáticos que hay en el beisbol. Es infortunado que tengan que vivir este día, pero me toca abrir otro ciclo en mi carrera”, declaró Damon a un canal de televisión en Boston.

“Fueron muy agresivos”, añadió sobre el interés de los Yanquis. “Ya sabemos de la reputación de George Steinbrenner”.

“Él siempre quiere tener los mejores jugadores y creo que me lo demostró... Él y (el gerente) Brian Cashman fueron insistentes”, indicó.

Damon será el primero en una potente artillería que incluye a a Derek Jeter, Gary Sheffield, Alex Rodríguez, Hideki Matsui y Jason Giambi. La parte baja tendrá a Jorge Posada, Robinson Cano y a un bateador designado, en el caso que Giambi juegue en la primera base.

La defensa del puertorriqueño Williams, uno de los referentes de los Yanquis, había menguado significativamente en las últimas cuatro temporadas. Pero se espera que permanezca en el equipo como suplente.

Aunque el brazo de Damon no es de temer, Damon será capaz de llegarle a batazos que exigen correr.

Su agente Scott Boras había pedido un contrato de siete años para Damon. La oferta que Damon aceptó fue la misma que Matsui acordó con los Yanquis el mes pasado, de 13 millones anuales.

Damon dijo que Boston no intentó emular la oferta de los Yanquis, sus viscerales enemigos de división.

El dueño de los Medias Rojas John Henry, en un correo electrónico enviado a la AP, dijo que Damon no le dio la oportunidad a Boston de hacer una contraoferta.

“Un primer bate talentoso es muy difícil de encontrar y creo que Nueva York acaba de conseguir al mejor que hay”, manifestó Henry a la televisión de Boston.

Damon es la primera gran estrella que cambia de toldas dentro de la intensa rivalidad entre las dos novenas. Aunque de menor renombre, John Olerud, Alan Embree, Ramiro Mendoza y Mike Myers se pasaron de equipo.

Los Yanquis, el primer equipo con una nómina de 200 millones la temporada pasada, habían estado muy tranquilos en el receso.

Eliminados por los Angels en la primera ronda de los playoffs, los Yanquis habían sido relegados a un segundo plano por sus vecinos Mets, que adquirieron al inicialista Carlos Delgado y al estelar taponero zurdo Billy Wagner.

Damon, quien cumplió 32 años el mes pasado, lideró a Boston en la temporada pasada con su promedio de .316. Pegó 197 hits y anotó 117 carreras.