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Julia Catilo EFE Chicago - La mejor arma que habían tenido los Astros de Houston para haber llegado a su primera Serie Mundial en 44 años, la seguridad de su "bullpen", desapareció ante la magia del bateo oportuno de Paul Konerko y Scott Podsenik, que con sendos jonrones, los dejó en evidencia y con la derrota.
Las Medias Blancas de Chicago se apoyaron en el "grand slam" de Konerko, que pegó en el séptimo episodio y el jonrón solitario de Podsenik, en el noveno, para ganar 7-6 el segundo partido de la Serie Mundial y viajar a Houston con la ventaja de 2-0.
El "grand slam" de Korneko, decimoctavo que se da en partidos de Serie Mundial, y el de Podsenik, el decimocuarto con el que se decide un partido del "Clásico de Otoño".
"Es sencillamente increíble la manera como ha jugado todo el equipo para conseguir un triunfo que demuestra el carácter que tenemos en el campo", declaró Podsenik, que pudo con la recta de humo que le lanzó el cerrador estelar de los Astros Brad Lidge. "Espera ba su lanzamiento y sabía que le iba a pegar".
Podsenik dejaba a los Astros no sólo con la derrota sino que también con la gran preocupación de ver como Lidge por segunda vez consecutiva, permitía un jonrón que le iba a costar a su equipo la derrota.
El primero fue en el quinto partido de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional cuando con un marcador favorable de 4-2, dos "outs" en la pizarra del noveno episodio, el dominicano Albert Pujols, le hizo también contacto a la pelota para darle a los Cardenales de San Luis la victoria de 5-4.
"Fue algo muy especial ver como la pelota se iba por encima de la valla del jardín central cuando los fanáticos no pensaban que pudiese llegar un batazo como el que dí", declaró Podsenik, que ligó su segundo cuadrangular de postemporada.
Antes, Konerko, en otra decisión polémica del juez de home, mando a Jermaine a Dye a la primera por haber sido tocado con la pelota que lanzó el relevista Dan Wheeler, aprovechó la oportunidad de salir a la caja de bateo para pegar su primer "grand slam" de Serie Mundial ante el delirio de 41.432 fanáticos, que desafiaron a la fría y lluviosa noche de Chicago.
"Era muy importante para nosotros conseguir el triunfo, que nos permite ir con la tranquilidad de que tenemos asegurada la vuelta a nuestro campo", declaró Konerko, que pegó el quinto jonrón de la postemporadaa. "La pelota que me lanzó Chad Qualls la vi venir perfecta para pegarle con todo".
La última vez que se había dado un "grand slam" en la Serie Mundial fue en la de 1998 cuando lo pegó el primera base cubano Tino Martínez con los Yanquis de Nueva York.
A partir de ese momento, los Medias Blancas volvieron a ser el equipo seguro y confiado que ha ganado nueve partidos en lo que va de temporada y el sexto consecutivo, a pesar que esta vez el cerrador estelar, el novato Bobby Jenks, que había sido uno de los héroes del primer partido, falló en el noveno episodio.
El dominicano José Vizcaíno, que había salido como emergente, le pegó doble con dos "outs" y dos corredores en circulación para empatar a 6-6 la pizarra.
"He aprendido una gran lección y por suerte sin que le costase a mi equipo la derrota", comentó Jenks. "La verdad es que la recta no me rompió como quería y Vizcaíno hizo un buen trabajo con el bate".
El manejador de los Medias Blancas, el venezolano Ozzie Guillén, dijo que Jenks comprendió que mantener la magia por dos noches consecutivas en el deporte del béisbol no nada fácil.
"Podsenik nos evitó un trabajo extra y además nos dio un triunfo que puede tener un efecto maravilloso de cara a lo que resta de la Serie Mundial", valoró Guillén. "El equipo una vez más se apoyo y respondió en los momentos decisivos".
El jardinero de los Medias Blancas era el menos indicado para sacar la pelota fuera del parque porque no pudo hacerlo en 507 partidos de temporada regular y el primero que consiguió fue durante la serie de división ante los Medias Rojas de Boston.
Pero no sólo Podsenik sorprendió con su bate, también lo volvió a hacer el relevo de los Medias Blancas, que al margen del falló de Jenks, un joven de 22 años, Cliff Polite, lanzó el octavo perfecto y Neal Cotts sacó el último "out" del noveno para no sólo quedarse con el triunfo sino también asegurar a Guillén que están listos para ayudar a los Medias Blancas a conseguir su primer título de la Serie Mundial en 88 años.
Además, los Medias Blancas descubrieron que el relevo de los Astros dejó de ser "intocable" para convertirse en el aspecto más vulnerable que han mostrado hasta ahora en la Serie Mundial.
"Es cierto que no estamos en la mejor posición", comentó Phil Garner, manejador de los Astros. "Pero ahora volvemos a nuestro campo y podemos no sólo ganar los tres partidos sino también recuperar el control de la serie y seguir con aspiraciones de ser campeones del mundo".
El mismo sentir manifestó el dueño de los Astros, Drayton McLane, quien dijo que iban a ganar los tres partidos en Houston y volver a Chicago para el sexto.
De momento, ni el gran trabajo del abridor zurdo, Andy Pettitte, ni las tres carreras impulsadas de Lance Berkman y las dos milagrosas de Vizcaíno, fueron suficientes para cortar la racha triunfal de los Medias Blancas, que están mucho más cerca del título de la Serie Mundial, que Houston.EFE |