El Lugar del Hombre
Miguel Batista Seattle MarinersPor Miguel Batista - Siempre he escuchado a muchos de mis compañeros quejarse ante las críticas injustas del público y de la prensa acerca de que nosotros no ayudamos a la comunidad, en especial en tiempos en que nuestra gente pasa por momentos de escasez y necesidad y aunque les parezca difícil de creer, quizás en ciertos aspectos de la palabra muchos jugadores son mejores samaritanos de lo que ustedes han llegado a pensar.

Una vez un gran jugador me enseñó que el atleta tiene tres imágenes: una, la que le dan sus habilidades delante de sus compañeros. Otra, la que la prensa proyecta a través de sus escritos y la tercera, la mas real, es la que con sus actos y las cosas que hace, nos enseñan como es.

Una vez un gran jugador me enseñó que el atleta tiene tres imágenes: una, la que le dan sus habilidades delante de sus compañeros. Otra, la que la prensa proyecta a través de sus escritos y la tercera, la mas real, es la que con sus actos y las cosas que hace, nos enseñan como es.

Recuerdo que una vez, una súper estrella de nuestro deporte fue fuertemente criticado por los medios de comunicación, cuando el primer mandatario de su nación lo exoneró de pagar impuestos por varios vehículos que el jugador había traído a su patria, después de tener una magnifica temporada en las Mayores. El astro se sintió muy apenado por las criticas de los periodistas. Al siguiente año, en los campos de entrenamiento, varios de nosotros nos reunimos con él y de forma inesperada el tema salió a relucir. v "Yo me siento muy mal," comenzó diciéndonos, con sus ojos llenos de tristeza. "El año pasado, durante la temporada, el presidente me llamó y me pidió un favor, me dijo que necesitaba computadoras para las escuelas, ya que la educación de nuestra juventud estaba por debajo de lo requerido en el sistema pedagógico. Yo llamé a mi agente y nos encargamos de apoyarlo en su misión. Gracias a Dios le pude conseguir doscientas cincuenta computadoras, pero le pedí que por favor no dijera que yo se las había dado. El presidente se sintió tan complacido con nuestra ayuda que cuando regresé al país y se enteró de que estaba en las oficinas de Aduana sacando mis automóviles, él ordenó que me exoneraran los impuestos. Yo nunca le pedí que hiciera eso por mi, él lo hizo por su propia cuenta, pero la prensa se enteró y buscó la forma de distorsionar el suceso," según me contó.

En otra oportunidad un jugador fue acusado de olvidarse de los niños de su pueblo, a quienes él les había ofrecido ayuda en algunas de sus necesidades. Luego que la temporada de Grandes Ligas terminó, él volvió a su pueblo y fue confrontando por los niños y los dirigentes deportivos. Sorprendido por esto, llamó a varias personas del gobierno de su país, a quienes él les había dado miles de dólares en útiles deportivos para los niños.

Después de varias investigaciones de los oficiales del gobierno, pudieron darse cuenta que los útiles fueron vendidos por varías personas, la misma gente que los había recibido de los oficiales gubernamentales.

"Yo me sentí tan mal al escuchar como mi gente me acusaba de haberme olvidado de ellos, pero a la vez estaba tan furioso porque me di cuenta de que ya no se puede confiar en nadie," me comentó el jugador años después.

"Lamentablemente vivimos en el mundo de las gallinas," me decía un compañero, "donde el que pone algún huevo, tiene que salir a cascarear para que todo el mundo sepa que ha hecho algo. Si uno sale a la prensa a contar lo que ha hecho por su gente está mal y si uno se queda callado, también es malo."

En una de nuestras charlas, alguien nos preguntó, hace varios años atrás, que no entendía el por qué nuestras estrellas del béisbol no le devolvían un poco de cariño a la gran comunidad que tanto los admiraba.

Uno de mis compañeros que estaba ahí me miró y con gran enfado le preguntó al señor que de donde era; él nos respondió que era de la localidad. "¿Cuántos jugadores de béisbol de Grandes Ligas hay en esta ciudad?, " le dijo mi compañero. "Uno solo," le respondió el señor. "¿Y por un solo jugador usted está juzgando al resto?," le terminó diciendo el pelotero.

En una oportunidad, que fuimos invitados a otro pueblo en la que vivía un compañero que celebraba su cumpleaños, muchos de nosotros nos quedamos impresionados al notar que todo el pueblo estaba festejando, como si fueran las fiestas patrias.

Nos detuvimos a preguntar donde exactamente vivía y toda la gente contenta nos señaló el camino a seguir. Le preguntamos a alguien que pasaba, que porque había tanta algarabía en el lugar y nos respondió que era por el cumpleaños de nuestro compañero.

"Es la primera vez que veo que todo un pueblo festeja el cumpleaños de un pelotero," le dije sorprendido a la señora. "Él quizás, para ustedes, sea un pelotero mas, pero él es el ángel de este pueblo; aquí no hay una sola persona que él no haya ayudado de una manera u otra; cuando el ciclón pasado, él trajo camiones llenos de comida y medicinas para nosotros y no nos dejó morir, pero nosotros nunca supimos que él hizo eso," le explicó otro compañero a la señora.

Ella sonriendo nos dijo, "recuerden siempre, que la nobleza de un gran hombre la conoce su gente antes que nadie."

Yo se de varios jugadores que han ayudado a mucha gente en sus comunidades, regalando ambulancias, camiones de bomberos, construyendo viviendas y estadios de béisbol para los jóvenes y han preferido mantener todo en silencio. También hemos sabido de otros que han mandado ayuda en barcos a países hermanos que han sido golpeados por una catástrofe y nunca los diarios se ha enterado. Hay un caso especifico de un jugador latino que fue tanto lo que ayudó a su pueblo cuando fue golpeado por un fuerte ciclón, que años después del suceso, cuando se retiró del béisbol, se postuló para ser el diputado de su localidad y ganó la candidatura, convirtiéndose en el primer beisbolista en la historia de su país, que se ha sentado en la sala del congreso nacional.

Siempre hemos escuchado que "lo que haga una mano, que no lo sepa la otra."

Por eso es que no nos podemos convertir en los miserables que salen en televisión anunciando la limosna que darán a los pobres. Nuestro deber como seres humanos no es hacer alarde de lo que hacemos. Es entender las sabias palabras de la Madre Teresa de Calcuta cuando nos mostró que "El lugar del hombre está, donde su hermano lo necesita."

Si desea hacer un comentario o enviar alguna sugerencia al poeta, escriba a This e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it o visite www.miguelbatista.net