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Articulo del periodico El Diario La Prensa de Nueva York
Enero 1, 2007 - Los latinoamericanos recuerdan al ex astro puertorriqueño de las Grandes Ligas Roberto Clemente, en un aniversario más de su fallecimiento el 31 de diciembre de 1972, en un accidente de aviación, cuando se proponía a llevar ayuda a las víctimas del terremoto de Nicaragua. Clemente, quien también fue un de fensor de las minorías en las Grandes Ligas, participó con los Piratas de Pittsburg, donde también lo recordaron con visita a su estatua a la entrada del parque de béisbol de esa ciudad norteamericana. La herencia de Clemente incluye una ilustre carrera de 18 años en el béisbol de las mayores, así como un firme compromiso de servicio a la comunidad.
Roberto Clemente ha dejado una huella imborrable en el juego, tanto por sus logros en el campo de béisbol como por su incansable dedicación para ayudar a los necesitados. “Cada vez que tienes oportunidad de ayudar a otros y no lo haces, estás perdiendo el tiempo en la tierra”, dijo en su momento el puertorriqueño Roberto Clemente, 1934-1972. En el terreno de juego, Clemente obtuvo 12 ‘Guantes de Oro’ (Gold Glove) consecutivos y cuatro títulos de bateo. Catalogado 12 veces como un jugador “All-Star”, fue nombrado el jugador más valioso (MVP) de la Liga Nacional en 1966 y el jugador más valioso (MVP) de la Serie Mundial en 1971, cuando tuvo un promedio de bateo de .414 llevando a los Piratas al campeonato. El inolvidable boricua bateó efectivamente en todos los siete juegos de la Serie Mundial en 1960 y en los siete juegos de la Serie Mundial en 1971, convirtiéndose en el mejor jugador en cada uno de los juegos del Clásico de Otoño donde participó. El caribeño también logró acumular 3,000 hits en su carrera y en 1973 se convirtió en el primer jugador hispano, seleccionado por los redactores de béisbol, para ser incluido en el Salón de la Fama del béisbol nacional. Sólo se convirtió en el segundo (y el último) jugador de béisbol de las grandes ligas a quien se le exoneró del periodo de espera de cinco años por el consejo directivo del Salón de la Fama. Sin embargo, fuera del campo, Clemente dejó un gran legado con una firme dedicación al servicio de otros. Soñó con poder construir algún día unas instalaciones en su natal Puerto Rico donde los jóvenes pudieran desarrollar sus habilidades deportivas y alcanzar sus sueños. Al honrar su legado en este aniversario de su trágica desaparición, los latinoamericanos recordamos su increíbles contribuciones a la humanidad que lo hicieron un verdadero campeón. |