El béisbol cubano

El béisbol cubano vivió el 2005 al estilo de una telenovela, de la risa al llanto con suspenso incluido: ganó su vigésimo quinto título mundial, sufrió la exclusión de ese deporte en los Juegos Olímpicos y mantiene la incógnita de su asistencia al Clásico Mundial.
En Holanda, la selección cubana alcanzó su 25 corona del orbe la novena al hilo en 28 participaciones, y varios de sus jugadores ganaron distinciones individuales: el torpedero Eduardo Paret, fue elegido el más valioso; el antesalista Yulieski Gourriel, líder jonronero; y el lanzador Pedro Luis Lazo, como el derecho más destacado.

“Cuba sigue reinando”, tituló el diario Granma, al calificar al invicto equipo de la isla como una “maquinaria de precisión, poderosa y exacta”.

Los cubanos también ganaron este año el Campeonato Panamericano Juvenil y el Mundial de cadetes, ambos celebrados en México, y el Panamericano infantil realizado en La Habana, es decir, todas las categorías existentes.

Pese a la alegría por la cadena de triunfos, una noticia llegada de Singapur consternó en agosto a los cubanos: el béisbol su deporte nacional y gran pasión quedaba excluido de los Juegos Olímpicos a partir del 2012.

Cuba “lamentó" la decisión del COI y le pidió que rectificara. “No podemos quedarnos con esa derrota”, dijo recientemente el presidente del Comité Olímpico Cubano (COC), José Ramón Fernández, y agregó que el país seguirá insistiendo para que el deporte retorne a los Juegos.

Cuba, sin embargo, no se ha pronunciado sobre la negativa del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de negarle la licencia a la novena cubana para jugar en Puerto Rico la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol, que organizan las Grandes Ligas para marzo del 2006.

Esa negativa de licencia y la confirmación de la sección diplomática de Washington en La Habana de que no otorgará visas a los cubanos para viajar a Puerto Rico, causaron indignación en la isla, y motivaron protestas de las autoridades deportivas boricuas y del COI, que objetó el veto a Cuba.

Directivos de Grandes Ligas y la asociación de jugadores de las Mayores dijeron recientemente que seguirán negociando con el gobierno de Estados Unidos para lograr el permiso.

Los aficionados festejaban la luz verde dada en noviembre pasado por el presidente Fidel Castro para competir en el Clásico, aunque añoraban los tiempos en que superestrellas como Omar Linares, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco y el hoy `grandesliga` José Ariel Contreras, brillaban en la selección, renovada en más de un 50% después de Sydney-2000.

Peloteros cubanos, como el campeón olímpico y mundial, Carlos Tabares, consideraron positiva la participación de Cuba en la prueba.