Martin Dihigo Llanos El Gran Maestro

Por Edwin Kako Vazquez - El béisbol es extenso, capacitado, controversial y muy entusiasta, es una escalinata por la cual se sube paso a paso hasta llegar al final de todo ese sueño ahnelado. Cada época de este pasatiempo tiene sus glorias que sobresalieron dentro de la circunstancias que les otorgó el destino.

Un destino tal vez huérfano de muchas facultades sociales que estuvieron de moda en una gala de matiné. Acto tras acto fueron concebidas estas historias interesantes que actualmente viven en la memoria de muchos y reposan en los libros de este gran pasatiempo.

Cada región de latinoamerica tiene en sus memorias alabanzas deportivas de una magnitud engrandecente que fueron el fruto y esfuerzo de muchos hombres que vieron este deporte como una forma de vida mejor. Era tal vez un encuentro personal y mutuo que esparcía en el viento sus más poderosos aromas deportivos.

Martín Dihigo Llanos no fue la excepción en latinoamérica sino que echó raíces en muchas partes del mundo gracias a su gran juego dentro del terreno de juego. Hijo de Benito Dihigo un veterano de guerra de la Independencia de Cuba que trabajó arduamente en una central azucarera y su madre Margarita Llanos una mujer excepcional que laboraba eficazmente en las labores domésticas. Estas dos personas trajeron al mundo a un niño que con el tiempo se tranformaría en un superdotado de deporte llamado béisbol. En sentido figurado este niño trajo consigo todos los aditamentos para jugar béisbol debajo de su brazo y alinearse en el perímetro deportivo tanto a nivel nacional como internacional.

El 25 de mayo de 1905, la famosa cigueña aterriza en el barrio Pueblo Nuevo, Matanzas trayendo entre sus pertenencias de entrega a un niño al que llamarían Martín Dihigo Llanos. Dihigo desde su juventud sobresalió en todos los aspectos del béisbol preparando el camino para la gran exposición a nivel del profesionalismo. Este caballero alto en proporción era rapidísimo en las bases, poseía un cañon por brazo desde los jardines y era un excelente bateador. Leyendo algunas crónicas sobre Dihigo comentan que también lanzaba muy bien y para el colmo de los colmos jugaba las nueve posiciones. Waoooo, me lo imagino en plena acción de juego jugando donde lo necesitaran y dando ese extra como jugador.

Hace su primera incursión con el Habana, un conjunto piloteado por Miguel Angel González y luego enfiló hacia los Estados Unidos donde participó con los Cuban Stars. Dihigo puso su nombre en la cuspide gracias a su juego contra los equipos de la Liga Negra de Estados Unidos, que participaban en Cuba durante los inviernos. Hombres como Osacr Charleston, Henry Lloyd vieron con buenos ojos la versatilidad de Dihigo y lo animan para que vaya al norte a probar suerte. Con 18 añitos Dihigo llega a la Liga Negra y participa con los Cuban Stars.

En Cuba participa con el Almendares, Marianao, Cienfuegos y Santa Clara durante 21 estaciones. En las Ligas Negras paso 23 estaciones participando de lleno con los equipos de New York Cubans, Homestead Grayas, Hildale Daysies, Cuban Star East y Baltimore Black Sox.

Allá en la ciudad del famoso "Pancho Villa" incursionó con las Aguilas de Veracruz, posteriormente debutó también con el Torreón, San Luis de Potosí y Nuevo Laredo. Aquí en México su marca de lanzador fue de 119-57 estableciendo una nuevo récord en ganados y perdidos con 18-2 y una efectividad de 0.92, de ponchetes con 184, waoooo que bárbaro. Lanzó un juego sin hit para el Veracruz en 1937, tuvo una efectividad en toda su carrera de 2.84 y bateó de por vida para 317. Jugó en Puerto Rico, Panamá, Venezuela y República Dominicana siendo una gran estrella en todo el sentido de la palabra.

Una gran anécdota referente a Dihigo nos comenta que era un gran anfitrión, en una ocasión Buch Leonard fue uno de los invitados a una gran fiesta en casa de Dihigo y quedó bobo cuando hicieron un gran hueco en el suelo, calentaron piedras en el fondo con leña, atravesaron un cerdo con una varilla y lo dejaron ahí hasta que estuvo hecho, al final probamos aquello tan delicioso. Así era Dihigo una gran hombre humilde que era querido por todos sus compañeros en donde quiera que se paró.

En Cuba durante 1935-36, se acreditó nueve departamentos, bateo (359), lanzador (11-2), carreras (42), hits (63), triples (80, carreras impulsadas (38), juegos completos como lanzador (13), ganados (11) y (4) lechadas. Pertenece al Salón de la Fama de tres países: Cuba, Estados Unidos y México.

En Cuba Martín Dihigo Llanos participó en 21 temporadas, veces al bate 2,018, carreras anotadas 339, conectó 529 sencillos 33 dobles, 9 triples, 8 jonrones, 188 empujadas, y 293 de promedio.

Martín Dihigo Llanos uno de los mejores peloteros de América Laltina y del mundo entero, que en paz descanse amigo, como decía mi abuelo "me quito el sombrero"