Barry Larkin al Salón de la Fama del Béisbol 2012
Barry Larkin al Salón de la Fama del béisbol 2012. En su tercer intento,
Barry Larkin logró ampliamente los votos para ser elevado al Salón de
la Fama del béisbol. El torpedero, que disputó toda su carrera en las
Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati, recibió el 86% de las
adhesiones en la votación de la Asociación de Escritores de Béisbol de
Norteamérica que anunciada el lunes.
Superó con holgura el mínimo necesario de 75%. Este fue el tercer año en
el que Larkin figuró en la papeleta de candidatos, después que en el
turno anterior se quedó corto por 75 votos.
Larkin debutó con los Rojos en 1986 y se retiró tras la campaña de 2994,
obligado cuando el equipo no le ofreció contrato a sus 40 años.
Pero el haberse retirado en ese momento le permitió unirse a un club muy
selecto. De los 206 peloteros elegidos al templo de los inmortales en
Cooperstow, apenas 47 cumplieron sus trayectorias con el mismo clubs.
Ahora son tres los integrantes de los Rojos, sumándose a Johnny Bench y
Bid McPhee.
Honus Wagner Mejores Bateadores de Beisbol
Por Edwin Kako Vazquez Roger Hornsby: "El Rebelde Enigmático" - Cuando rebuscamos la vida beisbolera de Honus Wagner vemos a un hombre individualista siendo una de las grandes enigmas y uno de los mejores bateadores de este deporte. Su esplendor deportivo es un hecho irrebatible, solo dijo la verdad sobre el béisbol. Sus motes de Rebelde y Enigmático lo hacían un pelotero no mirado muy bien por muchos, no obstante, amaba el béisbol a sus anchas sin las complicaciones. Era alérgico a las intrigas, las hipocresías y las ambiciones desmedidas de algunos de los magnates y dueños de franquicias cuya avaricia insaciables era la de desfigurar el verdadero espíritu de los hombres que llevaron en el béisbol en el corazón.Roberto Alomar de Puerto Rico al Salon de Fama en Cooperstown NY 2011
Por Daniel “Mr.
Clutch” Mercado Castro - No hay duda que nadie es perfecto en la vida.
Que nadie esta exento de tener desaciertos en la vida, mucho menos una
figura publica. Podríamos hablar de los mal de amores en la vida
personal de Roberto Alomar y el penoso incidente con el arbitro John
Hirschbeck; pero solo sirve para menospreciar la excelencia deportiva y
la leyenda viviente que fue dentro del terreno de juego. Por tal razón,
prefiero hablar de logros, aciertos, aquello que nos dejó como herencia
en el béisbol y aquello de los que nos podemos sentir orgullosos como
puertorriqueños. Un Roberto Alomar que desde abajo, y con mucho trabajo
logró caminar bastante, hasta llegar al máximo galardón; tener su
espacio propio en el pabellón de los inmortales en Cooperstown.



