About 21 Roberto Clemente El Angel Pirata

Roberto Clemente Wheaties Box 2006Roberto Clemente Walker “El Ángel Pirata"

Edwin Vazquez Revista Beisbolazos Hispanoamérica  es un paraíso primaveral lleno de aventuras colosales y de una envergadura altamente descomunal. Raza  hidalga y consecuente que sembrado un fruto radiante y subliminal en las manos de sus humildes de sus pobladores. Dentro de todas expectativas de tiempo y espacio encontramos a unos gladiadores deportivos cuyo sacrificio valió para abrir abriendo unas puertas completamente inactivas para nuestra raza.

Uno de estos guerreros hispanoamericanos se conoció con el nombre de Roberto Clemente Walker , un hombre humilde que supo aprovechar la oportunidad que Dios le brindó para ayudar a sus semejantes y llevar nuestra raza al sitial donde se encuentra hoy en día. Roberto fue es un símbolo del deporte con una estampa de abnegación humanitaria que lo arropaba de pies a cabeza. Apareció en el béisbol de las Ligas Mayores en la década del sesenta

Estableció varios récord como jugador de este pasatiempo que le aseguraron su viaje al Salón de la Fama, lugar de privilegio para todo pelotero. Su muerte en 1972 dejó un gran vació que enlutó al Continente Americano y lo convirtió en una leyenda inmortal que todavía sigue vigente en la memoria  de la vida. Dormía profundamente aquella noche navideña del 1972, noche de fin de año, cuando mi padre un fiel seguidor del béisbol, me levantó súbitamente para decirme que Clemente había fallecido en un accidente de avión.

Toda mi navidad acabó en aquel instante, fue un paro deportivo en  todos  los corazones de pueblo de  Puerto Rico y todo el mundo. Era increíble, él y Orlando Cepeda eran mis ídolos, cuantas veces lo había visto jugar, tenía forjada en mi imaginación de adolescente una figura que era invencible. Su espíritu ganador era determinante desde que comenzó a jugar béisbol en su pueblo natal de Carolina, tuvo a Babe Ruth y Joe Dimaggio por modelos, y se propuso demostrarle al mundo que los jugadores latinoamericanos, podían conquistar las Grandes Ligas.

Clemente siempre fue un ser humano de una personalidad singular, sin dejar atrás aquel tiempo difícil cuando el racismo era el pan de cada día. Fue ídolo de ídolos que aprendió a no darse por vencido y  llegar al sitial del éxito como lo conocemos hoy en día. Creció en una comunidad pobre del pueblo de Carolina, en sus  primeros años de escuela tuvo a don Miguel París como maestro. Decía su maestro:" Roberto era integro, intachable, como atleta, lo mejor que ha producido el mundo.

Su padre Don Melchor era capataz en la Central Victoria, su madre doña Luisa Walker, era una ama de casa al cuidado de los siete hijos que componían la familia Clemente Walker. Sus hermanos eran, Osvaldo, Justino, Andrés, Rafaela, Rosa y Ana Iris.

Clemente, primero el ser humano y luego el pelotero, absorbió todo lo positivo de sus padres, llegando a ser un ejemplo para todos los que le conocieron. Dios lo había dotado de un don natural que lo llevó a establecerse como un superdotado en el campo del béisbol, que además le serviría para llevar paz a muchas partes del mundo. 

A través de su vida evidenció un campo de belleza espiritual dentro de un matiz de esperanza y caridad. Aquellos años duros cuando comenzó, le sirvieron para incrementar un sueño latente en su corazón, un lugar donde los niños de escasos recursos pudieran desarrollarse dentro del campo del béisbol. Hoy se conoce como la Cuidad Deportiva Roberto Clemente.

Desde principio, Clemente se encargó poco a poco de ir dejando claro cuán valioso era en el deporte de béisbol. El tejía su sueño dentro y fuera del ambiente deportivo. El despertaba entre los críticos la mayor fuerza carismática destacándose en todos los departamentos y dando a conocer el nombre de nuestro país. Muchos pensaban que Puerto Rico, la "Isla del Encanto" era un lugar en algún lugar recóndito del planeta. No conocían de la bondad de nuestras gente, de la riqueza de nuestra cultura, de la grandeza de nuestros próceres, ni de la belleza de nuestras playas.

El 1955 era una época difícil, pero Clemente había nacido para descifrar aquel rompecabezas. El cambio de clima, la lejanía de la familia y el racismo por partida doble (uno por razones étnicas y el otro por el color de su piel), hacían de aquel momento uno bien cuesta arriba, pero él estaba dispuesto a abrir la brecha para que aquellos que le siguieran fueran tratados con mayor justicia.

La muralla se iba derrumbando, pero quedaban trozos, los cuales había que disipar para poder esclarecer el camino. Los dueños de equipo eran vehementes al Tío Sam, estructuraban sus equipos de acuerdo al material existente de Estados Unidos, dando al latino una mínima oportunidad para demostrar su valía.

Roberto Clemente iba a su graduación, sin embargo no todo fueron "rosas y gardenias", al llegar a Estados Unidos encontró que el equipo Dodgers de Brooklyn tenían muchos guardabosques experimentados por lo que fue enviado al Montreal una sucursal de clasificación Triple "A". Aunque jugar en las menores le favorecía para su desarrollo, todos los espectadores sabían que el pelotero de Carolina estaba listo para jugar al más alto nivel profesional, que eran las Grandes Ligas.

En las menores fue usado esporádicamente, lo que a Roberto empezó a molestarle. Lo increíble del caso lo era que cuando jugaba demostraba a cabalidad la clase de estrella que se perfilaba. Por ende todos sus compañeros trataban de obviarlo. Pero la suerte estaba echada, el muchacho de Puerto Rico rompió toda esa mediocridad y empezó a madurar observando como ellos manipulaban el negocio. Clemente cambió su forma de pensar y fue fabricando una personalidad única hambrienta de justicia e igualdad.

Dios le había regalado un don, aquel Ángel empezaba su peregrinación en el deporte del béisbol, no sin saber que pronto se pasearía por el ancho camino por donde sólo los grandes entran y transitan, construyendo así, con paciencia, sacrificio, dedicación y con toda el alma el nombre de quien hoy conocemos como Roberto Clemente Walker, el "Gran Astro Boricua".
 
EDWIN KAKO VAZQUEZ  -  ESCRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO