La Historia del Yankee Stadium
EL LEGENDARIO YANKEE STADUIMPor Angel Torres - El Yankee Stadium de Nueva York, que fue construido el 18 de abril de 1923, pasará a la historia, cuando se inicie la temporada en abril de 2009. Sin embargo el recuerdo siempre estará presente, porque el nuevo parque mantendrá su nombre, sus dimensiones en el campo de juego, una réplica de la fachada anterior y estará situado cruzando la calle, justo al norte del actual parque, en la barriada del Brown. El futuro estadio que servirá de alojamiento a 51,800 fanáticos, contará con un financiamiento por parte de los Yanquis y su propietario mayoritario George Steinbrenner de $800 millones, sumado a $220 millones para estacionamiento y otros $210 millones para facilidades alrededor del campo, que serán costeados por distintos sectores de la ciudad.
La idea es no olvidar jamás la casa que Babe Ruth construyó tras popularizar el jonrón, donde Lou Gehrig defendió la primera base, donde Joe DiMaggio y Mickey Mantle patrullaron el jardín central, donde Yogi Berra aprendió a defender la posición de Bill Dickey, donde Casey Stengel mezclaba su sintaxis, donde Don Larsen lanzó un juego perfecto en la Serie Mundial de 1956, donde Roger Maris disfrutó su cuadrangular número 61 en 1961, donde Reggie Jackson bateó tres cuadrangulares en el desafío final del Clásico Otoñal de 1977, donde Derek Jeter acudió a seis Series Mundiales en sus primeros ocho años completos de actuación. Para lograrlo, trasladarán la tierra del viejo al nuevo recinto, para que los zapatos de los peloteros, continúen pisando la misma superficie del terreno en que lo hicieron las legendarias estrellas del pasado.
Pero el actual Yankee Stadium ha sido mucho más que un campo de béisbol: Joe Louis, y Max Schmeling, se enfrentaron en sus predios el 22 de junio en 1938; Ray “Sugar” Robinson y Muhammad Alí boxearon allí, el ... equipo de fútbol americano de los Gigantes de Nueva York, conquistó el histórico torneo de 1956 en ese lugar. Notre Dame y el Army, celebraron el recordado choque de 1946, ganado por los primeros 12-6, bajo la dirección del legendario Knute Rockne, cuando les pidió que ganaran uno para el “Gipper” (George Gipp). Por el estadio desfilaron el Rey Pelé, el Papa Pablo VI y el Papa Juan Pablo II.
Cuando se habla del deporte de las bolas y los strikes, se piensa en todos esos encuentros de Clásicos de Octubre, en todos esos jugadores que vistieron y visten el uniforme a rayas utilizado por los Mulos de Manhattan desde 1912. Se recuerda la ofensiva de Charles “King Kong” Keller y Thurman Munson, los lanzamientos de Red Ruffing y Lefty Gómez, los relevos de Joe Page y Mariano Rivera, los berrinches de Billy Martin y Lou Piniella, el aporte oriental de Hideki Matsui, y los guantes de oro de Phil Rizzuto y Willy Miranda.
La historia del legendario parque, incluye que antes de la renovación en 1976, las dimensiones eran de 402 pies por el jardín izquierdo y 461 por el central. Fue la época donde le tocó batear al Yankee Clipper (Joe DiMaggio), que de no haber jugado en el conocido “Valle de la Muerte” hubiera disparado 80 cuadrangulares en una temporada, según opinó Leo “Lipidia” Durocher. Para desquitarse Joltin’ Joe bateó de hit en 56 partidos consecutivos en 1941.
Nadie olvidará cuando Joshua Gibson primero y Mickey Mantle después, casi sacaron la pelota con sus batazos, fuera del Yankee Stadium. El de Mickey se produjo el 31 de mayo de 1956, aprovechando un lanzamiento del cubano Pedro Ramos de los Senadores de Washington. Cuando Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds, superaron los 60 y 61 jonrones que Ruth y Maris habían ... conectado, no se sospechaba que sus récords serían cuestionados al descubrirse una era bochornosa en el béisbol, que será recordada por el asunto de los esteroides y las hormonas de crecimiento humano. Las marcas de Ruth y Maris persisten en la Liga Americana, porque el trío antes mencionado realizó sus supuestas hazañas en la Nacional.
El reconocimiento al “Sultán de la Estaca” no ha mermado para nada y no he oído a nadie cambiar el apelativo de “bambinazo”, por el de “barrinazo”. El Parque de los Monumentos a los inmortales peloteros de los Bombarderos del Bronx, igualmente serán trasladados al nuevo anfiteatro. No será la primera vez. Al inicio estaban ubicados en lo profundo del jardín central, cerca de la marca de los 461 pies. Ocasionalmente alguna pelota rebotaba en los monumentos, creando problemas a los guardabosques.
Las cercas fueron acortadas por la nueva renovación del parque en 1985 y los monumentos movidos detrás de la pared, con las placas en honor a Ruth, Gehrig, DiMaggio, Mantle, Ruppert, Berra, Stengel, McCarthy, Maris, Munson Barrow, Dickey, Rizzuto, Martin, Howard, Jackson, Gómez, Reynolds y Ford. El lugar es visitado por miles de personas, sobre todo por niños y jóvenes que por razones de edad, no pudieron ver en acción a esos inmortales, que engrandecieron la dinastía más reconocida y perdurable en todos los deportes.
